Inteligencia colectiva situada
Procesos enraizados en un contexto territorial concreto. Ningún método se aplica igual en todos los sitios: el lugar, sus tiempos y sus actores cambian el diseño.
Diseño Cívico es una práctica que activa inteligencia colectiva situada: procesos a la medida del territorio, atentos a los matices ambientales y emocionales que hacen que un grupo realmente piense y decida junto.
La inteligencia colectiva es una capacidad real. Pero no se invoca: se activa. Y solo se activa cuando alguien diseña con cuidado el ambiente donde puede emerger.
Diseñar un proceso de inteligencia colectiva es mucho más que organizar reuniones. Es atender los matices ambientales —el lugar, el ritmo, los formatos, las herramientas— y los matices emocionales —la confianza, la escucha, el bienestar, la convivialidad— que hacen que las personas se sientan cómodas y seguras para pensar juntas.
Si facilitas, acompañas o construyes procesos colectivos, esto está escrito para ti.
El Diseño Cívico es una metodología profesional que estimula la inteligencia colectiva dentro de comunidades y territorios: la capacidad conjunta de un grupo para identificar desafíos complejos y concebir soluciones que ninguna persona podría producir sola.
El diseñador cívico no aporta la solución, sino el ambiente de intercambio: diseña cómo se relacionarán los actores, dónde, con qué dinámicas y con qué frecuencia. Cuida la convivialidad, la inclusión y el bienestar emocional de las personas que participan, porque son condiciones —no añadidos— para que la colaboración exista.
Procesos enraizados en un contexto territorial concreto. Ningún método se aplica igual en todos los sitios: el lugar, sus tiempos y sus actores cambian el diseño.
Crear un ambiente de colaboración real: empatía, escucha activa, confianza. Cuidar el bienestar emocional de quienes participan no es un extra, es el proceso.
Que el proceso sea accesible y atractivo para personas y comunidades diversas; que cada participante se sienta cómoda y segura para expresar sus ideas.
Articular lo presencial y lo digital como una sola experiencia coherente. La esfera digital amplifica el encuentro presencial; lo presencial da cuerpo a lo digital.
"El diseñador cívico pone a disposición su experiencia para activar un ambiente de intercambio donde los actores locales generen, juntos, un proceso de inteligencia colectiva."
— Domenico Di SienaTras una campaña de mecenazgo cerrada con éxito, el libro entra en su fase final de producción. Pronto estará disponible para compra online.
Gracias al apoyo de cientos de mecenas, la campaña de crowdfunding se cerró con éxito. La impresión está garantizada y la versión extendida está en preparación.
Si quieres aprender el método y aplicarlo, el curso es el camino más directo. Trece horas de vídeo, herramientas listas para usar y acceso de por vida.
El Diseño Cívico es mucho más que participación ciudadana: articula territorio, comunidad y tecnología para diseñar infraestructuras colaborativas. En este curso compartimos las herramientas, metodologías y casos reales surgidos de más de una década de práctica situada.
Aprenderás a aplicar el Proceso Circular en sus 10 fases, a usar el Lienzo de Inteligencia Colectiva y la Matriz de Ámbito Cívico, y a diseñar espacios híbridos físico-digitales que activan comunidades desde el territorio.
Diseñador cívico. Llevo más de 20 años ayudando a profesionales, instituciones, organizaciones y universidades a crear procesos de inteligencia colectiva con la ciudadanía que generen impacto positivo en el territorio.
Soy diseñador cívico, arquitecto, urbanista, investigador, emprendedor, activista —y a la vez ninguna de esas definiciones del todo. Mi trabajo se construye en la frontera entre disciplinas: lo que algunos llaman intrusismo profesional y que para mí es, más bien, una forma de promiscuidad intelectual al servicio del cambio.
He acompañado proyectos en España, Italia, Reino Unido, Latinoamérica y Oriente Medio. Mi método propio —el Método de Diseño Cívico— es la síntesis de los patrones que se han ido repitiendo en muchos años de práctica. Desde 2015 también lo enseño: más de mil personas han pasado por mis cursos de Diseño Cívico en Europa y América Latina.
Diseño procesos, sí, pero también formo a quienes los facilitan. La práctica y la docencia se alimentan mutuamente: cada curso es un laboratorio, cada proceso es material para enseñar.